ya no late,
ya no siente.
Se ha congelado
antes que el amor llegara.
¿Qué de hacer con este corazón de piedra?
Que nada sabe de ternuras
ni de amores
¿Dónde el tibio viento que de un susurro latir lo haga?
¿Dónde una sonrisa cálida que derrita el hielo que le cubre?
Tengo el corazón congelado.
Perdido de miradas de miel
que le endulcen su latir.
Tengo un corazón de piedra
que no se puede enamorar.
Un corazón congelado
abrumado de poemas
que jamás te he leído.
Y es que no has llegado
porque quizás no existes.
Porque no existen tus ojos
de mirada cristalina y marrones de color.
Será quizás
que tu perfección de ser humano
solo existe en mis poemas
siendo finalmente una flor
que nunca existirá.
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