No es que te extrañe,
más bien es olvido.
Y es que palabras tan distintas
pueden ser semejantes
si descuidas el presente
y lo confundes con instantes.
Hoy por ejemplo,
a la hora de la siesta
me giré en la cama
para abrazarte.
Y es que a veces
olvido tu ausencia.
Ha de ser la costumbre
la costumbre del tiempo
o quizás de los años
Te contaré que una mañana
hace de esto,
no más de una semana.
Me despertó sutil
un ruido semejante a la lluvia,
cuando afiné el oído
me di cuenta que era la ducha.
Una paz me invadió
y seguí durmiendo,
por un instante pensé
que te estabas bañando
y que te alistabas para ir al trabajo.
Agradecí que no me despertaras
con las alarmas,
más al instante caí...
Sí, era la ducha,
pero no eras tu,
la vida había cambiado
Yo lo había olvidado.
A veces olvido
que hoy es ahora.
A veces olvido
que la vida cambió
que la cama cambió
que tu cuerpo cambió
A veces olvido
que nos olvidamos
y me giro en la cama
cierro los ojos
y te abrazo.
Blog de poesía, poemas, versos, odas a la tierra, a las cosas, al amor, a la vida y la no vida, donde lo cotidiano y lo revolucionario de nuestro vivir se vuelve letra y tinta para escribir.
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sábado, diciembre 15, 2018
sábado, marzo 02, 2013
Tus brazos
Quizás como una disculpa a tanto desvelo
Quizás como una disculpa a tantas visitas
Quizás como que me hace falta dormirme en tus brazos.
Quizás como que de tanto pensar y observar
Quizás ya el sueño me es ajeno
Y entonces pensé que quizás...
me hacían falta tus brazos.
Tus brazos como una extensión de mi alma
tus brazos en forma de abrazo
tus brazos sí, pero también tu risa
¿Qué haría yo sin tu risa?
¿Qué haría yo sin tu sonrisa?
Y sí, quizás me hace falta observar menos,
dormir.
¿Pero quién puede dormir fuera de un abrazo?
¿Quién puede dormir sin la paz del otro?
Sí, quizás me hacen falta tus brazos.
Quizás como una disculpa a tantas visitas
Quizás como que me hace falta dormirme en tus brazos.
Quizás como que de tanto pensar y observar
Quizás ya el sueño me es ajeno
Y entonces pensé que quizás...
me hacían falta tus brazos.
Tus brazos como una extensión de mi alma
tus brazos en forma de abrazo
tus brazos sí, pero también tu risa
¿Qué haría yo sin tu risa?
¿Qué haría yo sin tu sonrisa?
Y sí, quizás me hace falta observar menos,
dormir.
¿Pero quién puede dormir fuera de un abrazo?
¿Quién puede dormir sin la paz del otro?
Sí, quizás me hacen falta tus brazos.
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