lunes, octubre 27, 2014

Un cuento

Cuando regresó a su casa aquella madrugada, se asomó a su dormitorio y ahí estaba...
dormía plácidamente de su lado de la cama...

Quiso saludarle de un beso en la mejilla pero decidió que sería mejor no interrumpir ese sueño tan sereno... al fin y al cabo la sala indicaba que probablemente se había dormido tarde aquella noche..

Ahí estaba, en su cuarto,  aquella Alicia en un país... algo que quizás nunca pensó.

Era la mujer más linda que había visto su primer año en aquel país... lamentablemente el mismo día que la conoció ella conocía a alguien más... así que no pasó de encontrarla hermosa...

(Por cierto, la belleza no es algo que se deje de apreciar por que alguien esté o no esté con otra persona...)

Hay distintos tipos de belleza, pero esa belleza sencilla, a veces tímida le estremecía el alma...
algo así como las luces de colores en una fiesta que te van iluminando en espiral...

No solo viste un cuerpo blanquisimamente hermoso... y descuidadamente huesudo, lleva consigo una sonrisa amplia, un humor vítreo, agudo, sagaz...

Veréis... no era cualquier alma en un traje durmiendo en una cama mientras yo no estaba, era un alma rara, interesante, de esas que te dan ganas de conocer, de esas que te llaman a acurrucarte mientras el viento te besa la cara... de esas que te hacen reír en vez de preocuparte...

Pero esta tierra está hecha de muchas almas... y la mía ya no es tan valiente ni kamikaze.





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