sábado, diciembre 15, 2018

A veces, ayer es hoy.

No es que te extrañe,
más bien es olvido.
Y es que palabras tan distintas
pueden ser semejantes
si descuidas el presente
y lo confundes con instantes.


Hoy por ejemplo,
a la hora de la siesta
me giré en la cama
para abrazarte.

Y es que a veces
olvido tu ausencia.
Ha de ser la costumbre
la costumbre del tiempo
o quizás de los años

Te contaré que una mañana
hace de esto,
no más de una semana.

Me despertó sutil
un ruido semejante a la lluvia,
cuando afiné el oído
me di cuenta que era la ducha.

Una paz me invadió
y seguí durmiendo,
por un instante pensé
que te estabas bañando
y que te alistabas para ir al trabajo.

Agradecí que no me despertaras
con las alarmas,
más al instante caí...

Sí, era la ducha,
pero no eras tu,
la vida había cambiado
Yo lo había olvidado.

A veces olvido
que hoy es ahora.

A veces olvido
que la vida cambió
que la cama cambió
que tu cuerpo cambió

A veces olvido
que nos olvidamos
y me giro en la cama
cierro los ojos
y te abrazo.



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